Es, desde hace varios años, una realidad que nos concierne a todos y, sin embargo, hasta hace poco no sabíamos de su existencia, pues se nos había ocultado. Me refiero a la obsolescencia programada, esto es, el deseo del consumidor (virtual, e innecesario deseo material, implantado previamente por grandes industrias mercantiles, mediante anuncios o manipulaciones mentales similares) para hacerse con algo relativamente nuevo, bastante antes de cuando le es realmente necesario.
Por si fuera poco, ese "algo", ese objeto que nos quieren vender a toda costa, tiene los días contados, es decir, es programado previamente para dejar de funcionar en X tiempo. Pongamos un ejemplo, ¿Cuánto suele durar un móvil de última generación (un smartphone) ? ¿Un par de años? ¿Casi tres? No mucho más. Este fenómeno se debe a la implantación de un chip que es programado por las propias compañías que fabrican el dispositivo en cuestión (ya sea móvil, bombilla, ordenador o cualquier otro "cacharro" relativamente prescindible) para su rápida expiración.
O, si no, recurriendo a lo primeramente dicho, al primer párrafo, el simple hecho de haber mordido el anzuelo de viles compañías telefónicas, que tras haber insistido un millón de veces (si no son más) mediante incómodas llamadas, ofreciéndonos amablemente ofertas de móviles que ni siquiera necesitamos realmente.
¿A santo de qué esta conspiración industrial? Dinero, ¿por qué sino? Es sabido por todos nosotros que hoy día el mundo es movido prácticamente por el dinero, digno del capitalismo y materialismo que caracterizan los pilares de esta sociedad, que todavía, en cierto modo, nos tiene como esclavos.
Si todavía no has visto el interesantísimo documental producido por Arte France, TVE y TV3, "Comprar tirar comprar", obviamente sobre la obsolescencia programada, tómate el tiempo necesario para verlo y reflexionar (merece la pena): Obsolescencia Programada -Fabricados para no durar-

